"Si todo fuera un solo miembro, no habría cuerpo. Lo cierto es que, aunque son muchos los miembros, el cuerpo sólo es uno". -1 Corintios 12, 19-20

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Recientemente hemos celebrado los 30 años de la creación de la Asociación de Colegios Jesuitas de Colombia – ACODESI y hemos agradecido este importante esfuerzo de trabajo colaborativo que ha hecho posible el crecimiento y la sostenibilidad de un servicio educativo de calidad, siguiendo la tradición centenaria de la Compañía de Jesús en nuestro país. Cada uno de los colegios y sus directivos han trabajado arduamente en la construcción de una propuesta educativa común, superando el trabajo desarticulado y la fuerza de la inercia que nos condena a mantenernos encerrados en la órbita de la propia institución, perdiendo de vista un horizonte compartido que nos enriquece y nos ayuda a florecer de una forma espléndida y radiante. Es verdad que caminando con otros se va más despacio, pero también es verdad que acompañados se llega más lejos. Incluso, alguno de los rectores ha hecho popular en su institución el dicho de que “nadie es más importante que todos juntos”, logrando concentrar la sabiduría construida en ACODESI en estos largos años de esfuerzos compartidos. Todos conocemos el proceso que dio origen a esta asociación y que fue una labor de filigrana pedagógica. En los años 70s y 80s se dio inicio a una etapa exploratoria con un trabajo entre homólogos, especialmente, entre los rectores, que poco a poco se fue ampliando hasta descubrir la necesidad de constituirse en una red educativa. Este proceso lleva a la creación de ACODESI en el año 1995, bajo el liderazgo del P. Carlos Vásquez Posada, SJ, y los rectores que estaban en ese momento al frente de los diez colegios de la Compañía de Jesús en Colombia. A partir de allí, y gracias a los estudios y trabajos de maestría y doctorado de varios jesuitas, se fue configurando un modelo de formación integral, desarrollando las diferentes dimensiones de esta propuesta educativa de la Compañía de Jesús. Al mismo tiempo se comenzaron a estimular la creatividad y los talentos pedagógicos, artísticos y literarios para cimentar la propuesta desde una visión personalizada de la educación. El desarrollo de las dinámicas de convivencia, de formación espiritual, psico-afectiva, pastoral, de cultura evaluativa, de formación a través de proyectos, de integración y desarrollo de procesos diferenciados de aprendizajes, entre otros muchas expresiones de lo mejor de las tradiciones pedagógicas, vieron la luz en las muchas publicaciones, seminarios, proyectos, encuentros y reuniones de ACODESI a los largo de estos treinta años. Más recientemente se ha trabajado en la construcción de la propuesta de formación bilingüe, la revisión de la propuesta de Educación Religiosa Escolar – ERE, la ciudadanía global, la investigación, la innovación educativa, el fortalecimiento de la identidad ignaciana y el desarrollo de una gestión administrativa y financiera eficiente y sostenible, entre otros aspectos que siempre van apareciendo en la agenda de la asociación. Nunca han dejado de atenderse con toda seriedad y profesionalismo, los desafíos que permanentemente van surgiendo en este servicio a la educación de calidad en el país. Se ha hecho avanzar el conocimiento y se ha construido una escuela en la que directivos, maestros, administrativos, psicólogos padres de familia, egresados, personal de apoyo y estudiantes, han sido los protagonistas del cuidado personal y el trabajo colaborativo. Somos administradores de una herencia centenaria que tiene su origen en Loyola y su primer desarrollo formal en la Ratio Studiorum. ACODESI ha hecho posible la formación de un sólido patrimonio de experiencias y aprendizajes que no solo benefician a nuestras instituciones, sino más allá, a muchos otros colegios y escuelas a donde van nuestros maestros y egresados, muchos de ellos con una o varias semanas de ejercicios espirituales dedicadas a su crecimiento interior y a la profundización de una espiritualidad que los anima a trabajar por mostrar el camino hacia Dios a través del discernimiento, a caminar junto a los más vulnerables en el trabajo por la reconciliación y la justicia, a construir con los jóvenes un futuro de esperanza y a cuidar con otros de la casa común, como un tesoro extraordinario. Tenemos la responsabilidad de seguir trabajando juntos, sintiéndonos unidos en la responsabilidad no solo de cada institución, sino de la provincia como cuerpo y en el desarrollo de proyectos comunes que hagan posible las compras a gran escala, una vertical académica que permita seguir creciendo en calidad y servicio, la retención docente, la formación de nuestros profesores en el modo nuestro de proceder, porque sabemos que el bien es expansivo y los profesores que hemos ayudado a formar y que luego terminan trabajando con el Estado o en otros colegios, si han asimilado nuestro estilo, sabrán dejar una huella también allí. Por último, necesitamos buscar el camino para construir juntos unas políticas compartidas para acompañar el desarrollo de la inteligencia artificial – IA, es fundamental hoy que debemos recorrer frente a la IA, en nuestra propuesta educativa. Por último, hay una preocupación compartida sobre la viabilidad de nuestros colegios en un futuro no tan lejano. Hay preguntas en los índices de natalidad y en la relación que seguirá existiendo entre la educación pública y la privada. No solo se trata de un problema económico y de sostenibilidad financiera. También tiene que ver con la pertinencia de nuestra propuesta educativa. Necesitamos trabajar con mucha dedicación y creatividad en la construcción de una propuesta educativa que nos abra al futuro. No podemos esperar el futuro apegados a nuestras tradiciones. Hay que ser creativos y, también en este campo, tenemos que ser capaces de: soñar juntos lo imposible.