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El contexto educativo colombiano, hace referencia a la educación, como un proceso de formación humana a partir de un aprendizaje integral teniendo en cuenta que la etapa de la vida escolar ocupa un lugar importante en las políticas de gobierno, generando acciones pertinentes que brindan atención, oferta de programas y proyectos que ofrezcan mejores condiciones de vida para los estudiantes, para garantizar el fomento del cuidado y potenciar el desarrollo integral del ser humano1.
De este modo, el proceso de aprendizaje en el contexto educativo hace referencia a la idea de formar sujetos integralmente buscando desarrollar todas sus características, condiciones y potencialidades para que crezcan como personas, además de que puedan lograr una vida plena y contribuyan a la mejora de su contexto social2. Además, desde una perspectiva del ciclo vital humano, el proceso de aprendizaje se inicia desde de la concepción y, conforme a las vivencias y experiencias que ocurre a lo largo de toda la vida, presentan cambios en el modo de ser, generando una formación y construcción de un individuo único3.
En el proceso de satisfacer sus necesidades y en el ejercicio de sus capacidades, el ser humano ha creado diferentes formas de organización, sistemas de pensamiento y acción, cuyo resultado son los diversos contextos sociales y culturales existentes4. De este modo, la infancia y la adolescencia se constituyen en momentos del ciclo vital en los cuales se reflejan estas formas de organización y a su vez, el momento indicado del contexto educativo para emprender acciones que permitan ajustar estilos de vida, que, de acuerdo con datos estadísticos sobre la salud física y mental de la población5, 6, e investigaciones recientes7, interfieren en el desarrollo integral adecuado de las personas.
En concordancia con lo anterior, dado que el ciclo vital juega un papel importante en el cambio de los comportamientos de las personas, una vez que se trata de un proceso integrado (biológico, psicológico, social, físico y de salud) que interactúa con el ser humano, donde el ambiente genera transformaciones en los estilos de vida, como también en ámbitos del desarrollo8, se presenta la necesidad de abordar el estilo de vida en niños, niñas y adolescentes desde la perspectiva física, psicológica y espiritual en uno de los escenarios más importantes para su desarrollo: la escuela.
De allí que, es indispensable comprender procesos en la persona en interacción con sus entornos inmediatos (escuela), en donde se configuran estilos de vida considerados como comportamientos del ser humano que sufren transformaciones desde lo biopsicosocial, lo que puede desarrollar cambios de actitudes y comportamientos para satisfacer las necesidades dentro del desarrollo9. En este sentido, las personas durante el desarrollo en sus diferentes etapas, considerando la variabilidad e individualidad de cada persona, establecen su propio estilo de vida, el cual está íntimamente relacionado con la salud10.
A su vez, los estilos de vida en el desarrollo humano presentan rasgos distintivos que no están limitados aun rango de edad específico, o sea, pueden sufrir variaciones de acuerdo con las relaciones sociales, los sistemas y las condiciones de vida individual o colectiva de la persona [3]. Así mismo, en la literatura se ha identificado una forma de articular los estilos de vida con el proceso de desarrollo humano10, a partir de cinco etapas por edades (Figura 1): implícito (0 a 6 años), paulatino (7 a 17 años), emancipatorio (18 a 29años), consolidado (30 a 64 años) y sensato (más de 65 años).

Figura 1. Estilos de vida en las etapas del ciclo vital humano10.
Por lo anterior, la etapa denominada paulatino (infancia y adolescencia, 7 a 17 años) es un período en que el ser humano se desarrolla en múltiples contextos, circunstancias o condiciones definidas en parte por la maduración y en parte por el entorno sociocultural. En este sentido, las diferencias individuales(características), el contexto familiar (parentesco), las condiciones (económicas), la cultura (costumbres) y el grupo étnico (raza, religión, idioma) ejerce una influencia en el estilo de vida de las personas ya que se reproduce los comportamientos y actitudes de forma inconsciente10.
El estilo de vida paulatino busca vincular lo aprendido en el implícito (la incorporación de hábitos relacionados con el modelamiento que reciben de los adultos) con gustos y preferencias personales; pero presenta un desarrollo más lento, paso a paso y progresivo para construir identidad. Además, como parte de este proceso el sujeto puede presentar cambios en su auto concepto, como también en el estado de ánimo, preocupación por la imagen corporal, desmotivación y comportamientos sedentarios.En particular es un periodo de preparación que anticipa la etapa emancipatoria donde se producen varias experiencias de desarrollo a través de comportamientos que incluyen la transición hacia la independencia social y económica, el desarrollo de la identidad, la adquisición de las aptitudes necesarias para establecer relaciones de adulto y asumir funciones adultas10.
De esta forma, los niños y adolescentes reciben una influencia por este contexto social y cultural a partir delos cambios de comportamiento relacionados con el entorno que genera transformaciones en el estilo de vida, lo que incide en la salud y la calidad de vida. Así mismo, el ciclo vital juega un papel importante en el cambio de los comportamientos de las personas, una vez que se trata de un proceso integrado (biológico, psicológico, social, físico y de salud) que interactúa con el ser humano, donde el ambiente genera transformaciones en los ámbitos del desarrollo10.
En este sentido, el foco de este trabajo, se centra en la infancia y adolescencia, pues desde diversos estudios, se considera como un momento en la vida del ser humano en la que se consolidan hábitos y estilos de vida de una manera autónoma, creando diferentes formas de organización, sistemas de pensamiento y acción, en interacción con los contextos sociales y culturales existentes, para la satisfacción de necesidades y el ejercicio de las capacidades, lo cual, se relaciona con la salud en etapas posteriores3.Igualmente, la vida escolar es un entorno que trae mayor independencia al adolescente, convirtiéndose en un factor de riesgo para la salud, ya que las relaciones sociales pueden propiciar hábitos que llevan a configurar estilos de vida no saludables4.
Por lo anterior, a partir del siglo XX en la literatura se evidencia una creciente preocupación con el estilo de vida y las consecuencias que puedan traer en la salud de las personas11. Por ello, varios autores desarrollaron instrumentos estandarizados a partir de protocolos de auto administración planteados para la evaluación de los estilos de vida de la población, los cuales miden diferentes aspectos para el establecimiento de algunos valores y comportamientos que se configuran desde componentes biológicos en interacción con los entornos de desarrollo y en marcos sociales y culturales del ser humano.
Así, el uso de instrumentos que evalúen los estilos de vida se constituye en un insumo importante para establecer comprensiones pertinentes, que permiten a las disciplinas, aportar lecturas e intervenciones que tengan eco social, económico, político y cultural para favorecer el desarrollo humano en el transcurso del ciclo vital.
Por otra parte, a pesar de existir varios instrumentos estandarizados para evaluar los estilos de vida en los niños y adolescentes en la actualidad no hay ninguno que incluya los cambios ocurridos en la vida de las personas y tampoco que estén validados a las características de la población colombiana12. Esto evidencia la necesidad de tener un instrumento que mida los estilos de vida, incluyendo las contingencias actuales a nivel mundial y que además sea diseñado para cada etapa de la vida en la que se encuentra la persona. Por todo ya mencionado y a partir del panorama presentado, este trabajo tiene como pregunta orientadora ¿cómo diseñar un instrumento que evalúe el estilo de vida de los niños y adolescentes dentro del contexto educativo actual colombiano?
1 ICBF. (2021). Desarrollo Integral. Gobierno de Colombia.
2 De Souza M. et al. (2019). Neuroeducación: Una Propuesta Pedagógica para Educación Infantil. Análisis 51(94),159-179.
3 Papalia D. (2017). Desarrollo Humano. McGraw-Hill.
4 Shelton L. (2019). The Bronfenbrenner Primer: A guide to develecology. Routledge.
5 OMS. (2015). Evaluación de necesidades y recursos psicosociales y de salud mental: guía de herramientas para contextos humanitarios. World Health Organization.
6 OMS. (2020). WHO Guidelines on physical activity and sedentary behaviour. World Health Organization.
7 De Souza M. y Figueroa M. (2020). Estilos de vida dos estudantes universitários: uma revisto sistemática. MOTRICIDADES: Revista Da Sociedade De Pesquisa Qualitativa Em Motricidade Humana 4(3), 297-310.
8 De Souza M. y Figueroa M. (2023). Factores psicológicos de los estudiantes universitarios y calidad de vida: Una revisión sistemática prepandemia. Interdisciplinaria, Revista de Psicología y Ciencias Afines 40 (1), 25-41.
9 Cotrina J. y Rodríguez Y. (2014). Estilo de vida y factores biosocioculturales del adulto joven. H.U.P. Lomas del Sur, Nuevo Chimbote. Crescendo 5(1), 13-22.
10 Posada S. et al. (2021). Resiliencia, estilos de vida e gestao do tempo em jovens universitários na Colombia, diante da pandemia COVID-19. Revista Da Sociedade De Pesquisa Qualitativa Em Motricidade Humana 5(2), 196-212.
11 Restrepo S. y Sepúlveda E. (2021). Campañas educativas y de prevención. Una revisión sobre el consumo de sustancias psicoactivas en jóvenes universitarios de Colombia. Interdisciplinaria 38(2), 199-208.
12 Cano J. y Rondón M. (2016). Validación en Colombia del instrumento para evaluación de la depresión Montgomery-Asberg Depression Rating Scale (MADRS). Revista Colombiana de Psiquiatría 45(3), 146-155.

El contexto educativo colombiano, hace referencia a la educación, como un proceso de formación humana a partir de un aprendizaje integral teniendo en cuenta que la etapa de la vida escolar ocupa un lugar importante en las políticas de gobierno, generando acciones pertinentes que brindan atención, oferta de programas y proyectos que ofrezcan mejores condiciones de vida para los estudiantes, para garantizar el fomento del cuidado y potenciar el desarrollo integral del ser humano1.
De este modo, el proceso de aprendizaje en el contexto educativo hace referencia a la idea de formar sujetos integralmente buscando desarrollar todas sus características, condiciones y potencialidades para que crezcan como personas, además de que puedan lograr una vida plena y contribuyan a la mejora de su contexto social2. Además, desde una perspectiva del ciclo vital humano, el proceso de aprendizaje se inicia desde de la concepción y, conforme a las vivencias y experiencias que ocurre a lo largo de toda la vida, presentan cambios en el modo de ser, generando una formación y construcción de un individuo único3.
En el proceso de satisfacer sus necesidades y en el ejercicio de sus capacidades, el ser humano ha creado diferentes formas de organización, sistemas de pensamiento y acción, cuyo resultado son los diversos contextos sociales y culturales existentes4. De este modo, la infancia y la adolescencia se constituyen en momentos del ciclo vital en los cuales se reflejan estas formas de organización y a su vez, el momento indicado del contexto educativo para emprender acciones que permitan ajustar estilos de vida, que, de acuerdo con datos estadísticos sobre la salud física y mental de la población5, 6, e investigaciones recientes7, interfieren en el desarrollo integral adecuado de las personas.
En concordancia con lo anterior, dado que el ciclo vital juega un papel importante en el cambio de los comportamientos de las personas, una vez que se trata de un proceso integrado (biológico, psicológico, social, físico y de salud) que interactúa con el ser humano, donde el ambiente genera transformaciones en los estilos de vida, como también en ámbitos del desarrollo8, se presenta la necesidad de abordar el estilo de vida en niños, niñas y adolescentes desde la perspectiva física, psicológica y espiritual en uno de los escenarios más importantes para su desarrollo: la escuela.
De allí que, es indispensable comprender procesos en la persona en interacción con sus entornos inmediatos (escuela), en donde se configuran estilos de vida considerados como comportamientos del ser humano que sufren transformaciones desde lo biopsicosocial, lo que puede desarrollar cambios de actitudes y comportamientos para satisfacer las necesidades dentro del desarrollo9. En este sentido, las personas durante el desarrollo en sus diferentes etapas, considerando la variabilidad e individualidad de cada persona, establecen su propio estilo de vida, el cual está íntimamente relacionado con la salud10.
A su vez, los estilos de vida en el desarrollo humano presentan rasgos distintivos que no están limitados aun rango de edad específico, o sea, pueden sufrir variaciones de acuerdo con las relaciones sociales, los sistemas y las condiciones de vida individual o colectiva de la persona [3]. Así mismo, en la literatura se ha identificado una forma de articular los estilos de vida con el proceso de desarrollo humano10, a partir de cinco etapas por edades (Figura 1): implícito (0 a 6 años), paulatino (7 a 17 años), emancipatorio (18 a 29años), consolidado (30 a 64 años) y sensato (más de 65 años).

Figura 1. Estilos de vida en las etapas del ciclo vital humano10.
Por lo anterior, la etapa denominada paulatino (infancia y adolescencia, 7 a 17 años) es un período en que el ser humano se desarrolla en múltiples contextos, circunstancias o condiciones definidas en parte por la maduración y en parte por el entorno sociocultural. En este sentido, las diferencias individuales(características), el contexto familiar (parentesco), las condiciones (económicas), la cultura (costumbres) y el grupo étnico (raza, religión, idioma) ejerce una influencia en el estilo de vida de las personas ya que se reproduce los comportamientos y actitudes de forma inconsciente10.
El estilo de vida paulatino busca vincular lo aprendido en el implícito (la incorporación de hábitos relacionados con el modelamiento que reciben de los adultos) con gustos y preferencias personales; pero presenta un desarrollo más lento, paso a paso y progresivo para construir identidad. Además, como parte de este proceso el sujeto puede presentar cambios en su auto concepto, como también en el estado de ánimo, preocupación por la imagen corporal, desmotivación y comportamientos sedentarios.En particular es un periodo de preparación que anticipa la etapa emancipatoria donde se producen varias experiencias de desarrollo a través de comportamientos que incluyen la transición hacia la independencia social y económica, el desarrollo de la identidad, la adquisición de las aptitudes necesarias para establecer relaciones de adulto y asumir funciones adultas10.
De esta forma, los niños y adolescentes reciben una influencia por este contexto social y cultural a partir delos cambios de comportamiento relacionados con el entorno que genera transformaciones en el estilo de vida, lo que incide en la salud y la calidad de vida. Así mismo, el ciclo vital juega un papel importante en el cambio de los comportamientos de las personas, una vez que se trata de un proceso integrado (biológico, psicológico, social, físico y de salud) que interactúa con el ser humano, donde el ambiente genera transformaciones en los ámbitos del desarrollo10.
En este sentido, el foco de este trabajo, se centra en la infancia y adolescencia, pues desde diversos estudios, se considera como un momento en la vida del ser humano en la que se consolidan hábitos y estilos de vida de una manera autónoma, creando diferentes formas de organización, sistemas de pensamiento y acción, en interacción con los contextos sociales y culturales existentes, para la satisfacción de necesidades y el ejercicio de las capacidades, lo cual, se relaciona con la salud en etapas posteriores3.Igualmente, la vida escolar es un entorno que trae mayor independencia al adolescente, convirtiéndose en un factor de riesgo para la salud, ya que las relaciones sociales pueden propiciar hábitos que llevan a configurar estilos de vida no saludables4.
Por lo anterior, a partir del siglo XX en la literatura se evidencia una creciente preocupación con el estilo de vida y las consecuencias que puedan traer en la salud de las personas11. Por ello, varios autores desarrollaron instrumentos estandarizados a partir de protocolos de auto administración planteados para la evaluación de los estilos de vida de la población, los cuales miden diferentes aspectos para el establecimiento de algunos valores y comportamientos que se configuran desde componentes biológicos en interacción con los entornos de desarrollo y en marcos sociales y culturales del ser humano.
Así, el uso de instrumentos que evalúen los estilos de vida se constituye en un insumo importante para establecer comprensiones pertinentes, que permiten a las disciplinas, aportar lecturas e intervenciones que tengan eco social, económico, político y cultural para favorecer el desarrollo humano en el transcurso del ciclo vital.
Por otra parte, a pesar de existir varios instrumentos estandarizados para evaluar los estilos de vida en los niños y adolescentes en la actualidad no hay ninguno que incluya los cambios ocurridos en la vida de las personas y tampoco que estén validados a las características de la población colombiana12. Esto evidencia la necesidad de tener un instrumento que mida los estilos de vida, incluyendo las contingencias actuales a nivel mundial y que además sea diseñado para cada etapa de la vida en la que se encuentra la persona. Por todo ya mencionado y a partir del panorama presentado, este trabajo tiene como pregunta orientadora ¿cómo diseñar un instrumento que evalúe el estilo de vida de los niños y adolescentes dentro del contexto educativo actual colombiano?
1 ICBF. (2021). Desarrollo Integral. Gobierno de Colombia.
2 De Souza M. et al. (2019). Neuroeducación: Una Propuesta Pedagógica para Educación Infantil. Análisis 51(94),159-179.
3 Papalia D. (2017). Desarrollo Humano. McGraw-Hill.
4 Shelton L. (2019). The Bronfenbrenner Primer: A guide to develecology. Routledge.
5 OMS. (2015). Evaluación de necesidades y recursos psicosociales y de salud mental: guía de herramientas para contextos humanitarios. World Health Organization.
6 OMS. (2020). WHO Guidelines on physical activity and sedentary behaviour. World Health Organization.
7 De Souza M. y Figueroa M. (2020). Estilos de vida dos estudantes universitários: uma revisto sistemática. MOTRICIDADES: Revista Da Sociedade De Pesquisa Qualitativa Em Motricidade Humana 4(3), 297-310.
8 De Souza M. y Figueroa M. (2023). Factores psicológicos de los estudiantes universitarios y calidad de vida: Una revisión sistemática prepandemia. Interdisciplinaria, Revista de Psicología y Ciencias Afines 40 (1), 25-41.
9 Cotrina J. y Rodríguez Y. (2014). Estilo de vida y factores biosocioculturales del adulto joven. H.U.P. Lomas del Sur, Nuevo Chimbote. Crescendo 5(1), 13-22.
10 Posada S. et al. (2021). Resiliencia, estilos de vida e gestao do tempo em jovens universitários na Colombia, diante da pandemia COVID-19. Revista Da Sociedade De Pesquisa Qualitativa Em Motricidade Humana 5(2), 196-212.
11 Restrepo S. y Sepúlveda E. (2021). Campañas educativas y de prevención. Una revisión sobre el consumo de sustancias psicoactivas en jóvenes universitarios de Colombia. Interdisciplinaria 38(2), 199-208.
12 Cano J. y Rondón M. (2016). Validación en Colombia del instrumento para evaluación de la depresión Montgomery-Asberg Depression Rating Scale (MADRS). Revista Colombiana de Psiquiatría 45(3), 146-155.