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Los resultados evidencian un promedio de cuatro publicaciones por año entre el período de 2018 a 2021(Tabla 1), demostrando que la temática es relevante ya que el niño y adolescente se encuentra en la etapa del ciclo vital donde se evidencia un cambio de comportamiento y ocurre el fortalecimiento del sentido dela vida, además, se busca una identificación afectiva, cognitiva y comportamental para enfrentar la realidad y globalización de la sociedad. A su vez, es una etapa que busca regular el ciclo de la vida con la finalidad de asegurar una mejor condición de vida y de trabajo en el futuro15.
En este marco, problemáticas relacionadas con las tensiones de este momento del ciclo vital, requieren estudios desde diferentes disciplinas, de allí que, estos hallazgos se corresponden con esta necesidad. Al respecto, se destaca el interés por el estrés16; la adicción y consumo de alcohol17, 18; el sentido de coherencia19 que, lejos de agotarse, se exacerban ante eventos como la pandemia por Covid-19 y las incertidumbres frente al futuro, social, económico, político y de salud de los niños y adolescentes.
Frente a este último aspecto, adquiere mayor relevancia el interés por los estilos de vida, en tanto que, a los problemas de salud típicos en los diferentes momentos del ciclo vital, se suman aquellos derivados por las secuelas del Covid-19 y las nuevas formas de organización social construidas para hacer frente a este evento mundial. Así mismo, el panorama del futuro de la salud humana desafía los sistemas de todos los países del mundo y requiere un análisis profundo y contextual que permita apoyar el desarrollo humano.

Tabla 1. Indicadores bibliométricos descriptivos de los documentos seleccionados.
Con relación a la Tabla 1, se evidencia una tendencia metodológica centrada en la investigación cuantitativa.Esta propensión metodológica se justifica a partir de los instrumentos utilizados, manteniendo una preferencia hacia el uso de protocolos estandarizados a través de un cuestionario que incluye preguntas con una escala tipo Likert. De este modo, la escala Likert es utilizada como herramienta de medición y recolección de datos que se maneja desde una perspectiva psicométrica para observar opiniones y percepciones, y de la que la investigación dispondrá por su fiabilidad a la hora de medir actitudes y conocer el grado de conformidad en el encuestado20. En ese sentido, los estudios de tipo cuantitativo han aportado hallazgos que brindan un panorama amplio de los estilos de vida, lo cual permite tomar decisiones en contextos sociales, económicos y políticos amplios.
Por otro lado, en consonancia con estos hallazgos, respecto al idioma y publicación por continente, se encuentra en su mayoría lecturas ecológicas y un aporte relevante desde los estudios en población hispanoparlante (español y portugués) seguida del anglosajón (inglés), lo cual indica un interés disciplinar y contextual sobre los estilos de vida de los adultos jóvenes relacionados con el momento del ciclo vital humano, trazando un interés que puede derivar en análisis desde los marcos culturales.
Por último, los principales instrumentos utilizados para evaluar los estilos de vida muestran una evolución de los protocolos, donde se consideran las experiencias individuales como señales vitales a partir de la percepción y opinión que tienen las personas sobre su vida. En este sentido, los instrumentos más utilizados están centrados en cuestionarios auto administrados como: Estilo de Vida Fantástico, Physical Activity Readiness Questionnaire - PAR-Q, International Physical Activity Questionnaire - IPAQ y Pentágono delBienestar (Tabla 2); a su vez, estos instrumentos contemplan desde una perspectiva subjetiva variables como: hábitos de consumo, práctica de actividad física, comportamiento preventivo, relaciones sociales, calidad del sueño y control del estrés.

Tabla 2. Instrumentos para evaluar el Estilo de Vida.
A partir de la Tabla 2, los resultados demuestran que en el contexto colombiano los instrumentos más utilizados, presentan una característica globalizada para evaluar los estilos de vida de una población. Como también, estos instrumentos identificados fueran elaborados para una aplicación en diferentes grupos étnicos, con características y dimensiones similares a partir de hábitos y conductas generalizadas de las personas. Esto significa, que, estos instrumentos omiten las particularidades y situaciones específicas del contexto en que las personas están inmersas, de lo cual se deriva la hipótesis sobre el peso e importancia de la inclusión de estas características sociales y culturales para enriquecer las lecturas y posibles intervenciones que favorezcan el desarrollo de los niños y adolescentes en Colombia.
Con base en estos hallazgos, no hay un método estándar diseñado para medir la prevalencia de una exposición o resultado de una población definida y en un punto específico de tiempo21. En este sentido,existen varios modelos de instrumentos con criterios de validez para evaluar el estilo de vida de una población, de allí, que los resultados presentan indicaciones sobre qué evaluar cuando se revisa esta categoría. De este modo, hay que contemplar un instrumento que permita evaluar los estilos de vida de los adultos jóvenes debe tener en cuenta algunas variables de salud, dieta, ejercicio físico, ocio y descanso22. Como también, los instrumentos deben presentar elementos y variables en las cuales se muestran indicadores relacionados con la adherencia a un estilo de vida saludable23.
A su vez, es válido identificar los estilos de vida diferenciando actividades lúdicas y deportivas, satisfacción académica familiar y consumo de alimentos24. Sin embargo, independiente del instrumento, se debe tener en cuenta el contexto social y cultural de la población en la que será aplicado, y en el caso que sea necesario, los instrumentos deben ser ajustados al contexto para una mejor validez y confiabilidad en los resultados12. De esta última perspectiva, se deriva que los instrumentos de medición que se usan actualmente en Colombia deben ser ajustados al contexto social y cultural del grupo al que se va a aplicar.De este modo, hay que pensar en las distintas dimensiones que se relacionan con el estilo y hábitos de vida como la dimensión emocional, ética, personal, corporal, psicológica y espiritual1.
Por tal razón, es importante diseñar instrumentos con los elementos que permitan medir el estilo de vida en un grupo específico de población, para que, con base en esa medición, se puedan establecer programas de promoción y prevención que favorezcan conductas saludables y minimicen la aparición de enfermedades que pueden ser identificadas en sus inicios y que constituyen un porcentaje alto del presupuesto en salud para su tratamiento.
Atendiendo a lo anterior, se evidencia la importancia de la incorporación de elementos del estilo de vida en el contexto colombiano, que desde la perspectiva del ciclo vital emergen de esta transición ecológica que las personas del mundo han experimentado a partir de la pandemia por Covid-19 y las implicaciones en los diferentes niveles de sistemas de desarrollo. Así, se empiezan a articular variables como la percepción del tiempo, pues las tecnologías de la información y comunicación, los encuentros sincrónicos mediados por las tecnologías, la inmediatez de las conexiones y la incertidumbre de los eventos futuros, necesariamente se involucran en las elecciones que llevan a los estilos de vida en la etapa paulatina10.
Así mismo, la variable relacionada con actividades de ocio adquiere relevancia en conexión con la variable percepción del tiempo, en donde emergen conceptos como la procrastinación, la productividad, el uso del tiempo libre, entre otros, que complejizan las concepciones del ocio, que, desde las teorías desarrollistas, es indispensable para la configuración de la exploración, la creatividad, y la construcción de conocimiento.Por ello, los aspectos emocionales y la calidad del sueño se conectan con los desafíos propios de la etapa emancipatoria, en tanto las tensiones dependencia-autonomía, fracaso-productividad, estancamiento-proyección, se vinculan con las posibilidades y expectativas económicas, sociales, políticas, culturales y espirituales, que se construyen de manera particular en sociedades como la colombiana; y que, sin duda, intervienen en la configuración de los estilos de vida de los niños y adolescentes en el contexto educativo.
A partir de lo anterior, este estudio cualitativo bibliográfico favoreció el diseño de un instrumento denominado Estilo de Vida: Físico, Psicológico y Espiritual (EV-FiPsi Esp) para niños y adolescentes entre los7 y 17 años, que permite medir los estilos de vida en el contexto educativo. En ese sentido y de acuerdo con lo planteado por los distintos autores consultados, se identificó que es posible abordar los estilos de vida desde dos escenarios: físico, psicológico y espiritual.
En cuanto al estilo de vida físico, este se entiende como las acciones cotidianas que reflejan actitudes y valores de los jóvenes y que están relacionados directamente con el desarrollo corporal hacia la calidad de vida7. Por otra parte, el estilo de vida psicológico se define como un conjunto de conductas consistentes en el tiempo, que determinan el proceso de salud-enfermedad en combinación con la vulnerabilidad biológica, la edad, el sexo, la reactividad psico fisiológica y las redes de apoyo25. A su vez, para el estilo de vida espiritual se comprende como acciones cotidianas que reflejan actitudes y valores de las personas que están relacionados directamente con la calidad de vida, o sea, desde la espiritualidad es comprender las relaciones humanas (intrínsecas y extrínsecas) y desde la auto conciencia construir el sentido de la vida26.
Este instrumento consta de doce subcategorías, cuatro para el estilo de vida físico (prácticas corporales, conducta preventiva, nutrición y calidad de sueño); cuatro para el estilo de vida psicológico (control de estrés, percepción del tiempo, redes sociales y salud mental), y cuatro para el estilo de vida espiritual(interioridad, comunidad, servicio y celebración) el cual ya tuvo la aplicación en 1.563 niños y adolescentes de 3 colegios pertenecientes de la Asociación de Colegios Jesuitas de Colombia - ACODESI. Esta aplicación arrojó una fiabilidad del instrumento de 0,92 ?, obtenida a partir del coeficiente Alfa de Cronbach. En laTabla 3, se presentan los datos del coeficiente por categorías y en la tabla 4 se encuentran los ítems de cada subcategoría.

Tabla 3. Alfa de Cronbach para el EV-FiPsiEsp.
El Alfa de Cronbach es uno de los métodos más utilizados para evaluar la fiabilidad de los datos recogidos en un instrumento donde se presenta la consistencia interna, basado en el promedio de las correlaciones y varianza entre los ítems del instrumento. Del mismo modo, el análisis de la fiabilidad está centrado en cálculos de coeficientes y la valoración de los ítems según el Alfa de Cronbach a partir de intervalos del coeficiente de los instrumentos que, pueden ser clasificados a partir de 6 rangos27: Inaceptable [0 a 0,50];585 Pobre [0,51 a 0,60]; Débil [0,61 a 0,70]; Aceptable [0,71 a 0,80]; Bueno [0,81 a 0,90]; y Excelente [0,91 a 1]. En concordancia con lo anterior, para la consistencia interna de un cuestionario considera que el valor mínimo satisfactorio para este coeficiente es de 0.7, este valor indica que el cuestionario presenta una fiabilidad aceptable28.
Por lo anterior, todos los resultados de un instrumento de investigación son válidos para explicar el comportamiento y tendencias de una población, el investigador debe buscar alternativas con parámetros estadísticos cuando no existe un criterio para el alfa aceptable y así explicar esta tendencia29. A su vez, si bien los datos de la Tabla 4 son alentadores en cuanto a la posibilidad de tener un instrumento válido para aproximarse a los estilos de vida de esta población en Colombia, aún falta continuar con su aplicación para afinar la medición con una mayor muestra.

Tabla 4, parte A. ítems del instrumento EV-FiPsiEsp.

Tabla 4, parte B. ítems del instrumento EV-FiPsiEsp.

Tabla 4, parte C. ítems del instrumento EV-FiPsiEsp.
15 Erikson E. (1998). O Ciclo de vida completo. Artmed.
16 Molina S. et al. (2020) Estrés percibido y quejas subjetivas de memoria en adultos jóvenes: papel mediador de las funciones ejecutivas. Revista Neurología 67, 84-90.
17 Schmidt V. et al. (2019). Compromiso con el deporte y su relación con el consumo de alcohol en adolescentes y adultos jóvenes. Cuadernos de Psicología del Deporte 19(3), 24-36.
18 Esparza J. (2020). Prosocial behavior as a protective factor against gambling addiction problems in university students. Revista Digital de Investigación en Docencia Universitaria 14(1), e1197.
19 Escobar B. et al. (2019) Estilo de vida promotor de salud y sentido de coherencia en adultos jóvenes universitarios. Hacia Promoción de la Salud 24 (2): 107-122.
20 Joshi A. (2015). Likert Scale: Explored and Explained. British Journal of Applied Science & Technology 7(4), 396-403.
21 De Souza M. et al. (2017). Estilo de vida y factores socioeconómicos en estudiantes de electivas de actividad física y deporte de la Pontificia Universidad Javeriana. Análisis 49(90), 229-243.
22 Gil P. et al. (2016). Actividad física y hábitos relacionados con la salud en los jóvenes: estudio en España. Revista Reflexiones 89(2), 147-161.
23 Sotos M. et al. (2015). Validación de un cuestionario para medir los hábitos de estilo de vida mediterráneos para su aplicación en investigación: índice de estilo de vida mediterráneo (medlife). Nutrición Hospitalaria 32(3), 1153-1163.
24 Grimaldo M. (2015). Construcción de un instrumento sobre estilos de vida saludables en estudiantes universitarios. Revista de Psicología 9(1), 8-20.
25 Gómez C. (2018). Factores psicológicos predictores de estilos de vida saludable. Revista de Salud Pública 20(2), 155-162.
26 Bueno M. et al. (2020). Espiritualidad y estilos de vida. Cuestiones Teológicas 47 (108), 102-118.
27 Kamis C. y Lynch S. (2020). Cronbach\'s Alpha. SAGE.
28 Núñez J. et al. (2016). Coeficiente alfa de Cronbach para medir la fiabilidad de un cuestionario difuso. Culcyt 13(59), 146-156.
29 Barbera J. et al. (2021). Clarity on Cronbach\'s Alpha Use. Journal of Chemical Education 98 (2), 257-258.

Los resultados evidencian un promedio de cuatro publicaciones por año entre el período de 2018 a 2021(Tabla 1), demostrando que la temática es relevante ya que el niño y adolescente se encuentra en la etapa del ciclo vital donde se evidencia un cambio de comportamiento y ocurre el fortalecimiento del sentido dela vida, además, se busca una identificación afectiva, cognitiva y comportamental para enfrentar la realidad y globalización de la sociedad. A su vez, es una etapa que busca regular el ciclo de la vida con la finalidad de asegurar una mejor condición de vida y de trabajo en el futuro15.
En este marco, problemáticas relacionadas con las tensiones de este momento del ciclo vital, requieren estudios desde diferentes disciplinas, de allí que, estos hallazgos se corresponden con esta necesidad. Al respecto, se destaca el interés por el estrés16; la adicción y consumo de alcohol17, 18; el sentido de coherencia19 que, lejos de agotarse, se exacerban ante eventos como la pandemia por Covid-19 y las incertidumbres frente al futuro, social, económico, político y de salud de los niños y adolescentes.
Frente a este último aspecto, adquiere mayor relevancia el interés por los estilos de vida, en tanto que, a los problemas de salud típicos en los diferentes momentos del ciclo vital, se suman aquellos derivados por las secuelas del Covid-19 y las nuevas formas de organización social construidas para hacer frente a este evento mundial. Así mismo, el panorama del futuro de la salud humana desafía los sistemas de todos los países del mundo y requiere un análisis profundo y contextual que permita apoyar el desarrollo humano.

Tabla 1. Indicadores bibliométricos descriptivos de los documentos seleccionados.
Con relación a la Tabla 1, se evidencia una tendencia metodológica centrada en la investigación cuantitativa.Esta propensión metodológica se justifica a partir de los instrumentos utilizados, manteniendo una preferencia hacia el uso de protocolos estandarizados a través de un cuestionario que incluye preguntas con una escala tipo Likert. De este modo, la escala Likert es utilizada como herramienta de medición y recolección de datos que se maneja desde una perspectiva psicométrica para observar opiniones y percepciones, y de la que la investigación dispondrá por su fiabilidad a la hora de medir actitudes y conocer el grado de conformidad en el encuestado20. En ese sentido, los estudios de tipo cuantitativo han aportado hallazgos que brindan un panorama amplio de los estilos de vida, lo cual permite tomar decisiones en contextos sociales, económicos y políticos amplios.
Por otro lado, en consonancia con estos hallazgos, respecto al idioma y publicación por continente, se encuentra en su mayoría lecturas ecológicas y un aporte relevante desde los estudios en población hispanoparlante (español y portugués) seguida del anglosajón (inglés), lo cual indica un interés disciplinar y contextual sobre los estilos de vida de los adultos jóvenes relacionados con el momento del ciclo vital humano, trazando un interés que puede derivar en análisis desde los marcos culturales.
Por último, los principales instrumentos utilizados para evaluar los estilos de vida muestran una evolución de los protocolos, donde se consideran las experiencias individuales como señales vitales a partir de la percepción y opinión que tienen las personas sobre su vida. En este sentido, los instrumentos más utilizados están centrados en cuestionarios auto administrados como: Estilo de Vida Fantástico, Physical Activity Readiness Questionnaire - PAR-Q, International Physical Activity Questionnaire - IPAQ y Pentágono delBienestar (Tabla 2); a su vez, estos instrumentos contemplan desde una perspectiva subjetiva variables como: hábitos de consumo, práctica de actividad física, comportamiento preventivo, relaciones sociales, calidad del sueño y control del estrés.

Tabla 2. Instrumentos para evaluar el Estilo de Vida.
A partir de la Tabla 2, los resultados demuestran que en el contexto colombiano los instrumentos más utilizados, presentan una característica globalizada para evaluar los estilos de vida de una población. Como también, estos instrumentos identificados fueran elaborados para una aplicación en diferentes grupos étnicos, con características y dimensiones similares a partir de hábitos y conductas generalizadas de las personas. Esto significa, que, estos instrumentos omiten las particularidades y situaciones específicas del contexto en que las personas están inmersas, de lo cual se deriva la hipótesis sobre el peso e importancia de la inclusión de estas características sociales y culturales para enriquecer las lecturas y posibles intervenciones que favorezcan el desarrollo de los niños y adolescentes en Colombia.
Con base en estos hallazgos, no hay un método estándar diseñado para medir la prevalencia de una exposición o resultado de una población definida y en un punto específico de tiempo21. En este sentido,existen varios modelos de instrumentos con criterios de validez para evaluar el estilo de vida de una población, de allí, que los resultados presentan indicaciones sobre qué evaluar cuando se revisa esta categoría. De este modo, hay que contemplar un instrumento que permita evaluar los estilos de vida de los adultos jóvenes debe tener en cuenta algunas variables de salud, dieta, ejercicio físico, ocio y descanso22. Como también, los instrumentos deben presentar elementos y variables en las cuales se muestran indicadores relacionados con la adherencia a un estilo de vida saludable23.
A su vez, es válido identificar los estilos de vida diferenciando actividades lúdicas y deportivas, satisfacción académica familiar y consumo de alimentos24. Sin embargo, independiente del instrumento, se debe tener en cuenta el contexto social y cultural de la población en la que será aplicado, y en el caso que sea necesario, los instrumentos deben ser ajustados al contexto para una mejor validez y confiabilidad en los resultados12. De esta última perspectiva, se deriva que los instrumentos de medición que se usan actualmente en Colombia deben ser ajustados al contexto social y cultural del grupo al que se va a aplicar.De este modo, hay que pensar en las distintas dimensiones que se relacionan con el estilo y hábitos de vida como la dimensión emocional, ética, personal, corporal, psicológica y espiritual1.
Por tal razón, es importante diseñar instrumentos con los elementos que permitan medir el estilo de vida en un grupo específico de población, para que, con base en esa medición, se puedan establecer programas de promoción y prevención que favorezcan conductas saludables y minimicen la aparición de enfermedades que pueden ser identificadas en sus inicios y que constituyen un porcentaje alto del presupuesto en salud para su tratamiento.
Atendiendo a lo anterior, se evidencia la importancia de la incorporación de elementos del estilo de vida en el contexto colombiano, que desde la perspectiva del ciclo vital emergen de esta transición ecológica que las personas del mundo han experimentado a partir de la pandemia por Covid-19 y las implicaciones en los diferentes niveles de sistemas de desarrollo. Así, se empiezan a articular variables como la percepción del tiempo, pues las tecnologías de la información y comunicación, los encuentros sincrónicos mediados por las tecnologías, la inmediatez de las conexiones y la incertidumbre de los eventos futuros, necesariamente se involucran en las elecciones que llevan a los estilos de vida en la etapa paulatina10.
Así mismo, la variable relacionada con actividades de ocio adquiere relevancia en conexión con la variable percepción del tiempo, en donde emergen conceptos como la procrastinación, la productividad, el uso del tiempo libre, entre otros, que complejizan las concepciones del ocio, que, desde las teorías desarrollistas, es indispensable para la configuración de la exploración, la creatividad, y la construcción de conocimiento.Por ello, los aspectos emocionales y la calidad del sueño se conectan con los desafíos propios de la etapa emancipatoria, en tanto las tensiones dependencia-autonomía, fracaso-productividad, estancamiento-proyección, se vinculan con las posibilidades y expectativas económicas, sociales, políticas, culturales y espirituales, que se construyen de manera particular en sociedades como la colombiana; y que, sin duda, intervienen en la configuración de los estilos de vida de los niños y adolescentes en el contexto educativo.
A partir de lo anterior, este estudio cualitativo bibliográfico favoreció el diseño de un instrumento denominado Estilo de Vida: Físico, Psicológico y Espiritual (EV-FiPsi Esp) para niños y adolescentes entre los7 y 17 años, que permite medir los estilos de vida en el contexto educativo. En ese sentido y de acuerdo con lo planteado por los distintos autores consultados, se identificó que es posible abordar los estilos de vida desde dos escenarios: físico, psicológico y espiritual.
En cuanto al estilo de vida físico, este se entiende como las acciones cotidianas que reflejan actitudes y valores de los jóvenes y que están relacionados directamente con el desarrollo corporal hacia la calidad de vida7. Por otra parte, el estilo de vida psicológico se define como un conjunto de conductas consistentes en el tiempo, que determinan el proceso de salud-enfermedad en combinación con la vulnerabilidad biológica, la edad, el sexo, la reactividad psico fisiológica y las redes de apoyo25. A su vez, para el estilo de vida espiritual se comprende como acciones cotidianas que reflejan actitudes y valores de las personas que están relacionados directamente con la calidad de vida, o sea, desde la espiritualidad es comprender las relaciones humanas (intrínsecas y extrínsecas) y desde la auto conciencia construir el sentido de la vida26.
Este instrumento consta de doce subcategorías, cuatro para el estilo de vida físico (prácticas corporales, conducta preventiva, nutrición y calidad de sueño); cuatro para el estilo de vida psicológico (control de estrés, percepción del tiempo, redes sociales y salud mental), y cuatro para el estilo de vida espiritual(interioridad, comunidad, servicio y celebración) el cual ya tuvo la aplicación en 1.563 niños y adolescentes de 3 colegios pertenecientes de la Asociación de Colegios Jesuitas de Colombia - ACODESI. Esta aplicación arrojó una fiabilidad del instrumento de 0,92 ?, obtenida a partir del coeficiente Alfa de Cronbach. En laTabla 3, se presentan los datos del coeficiente por categorías y en la tabla 4 se encuentran los ítems de cada subcategoría.

Tabla 3. Alfa de Cronbach para el EV-FiPsiEsp.
El Alfa de Cronbach es uno de los métodos más utilizados para evaluar la fiabilidad de los datos recogidos en un instrumento donde se presenta la consistencia interna, basado en el promedio de las correlaciones y varianza entre los ítems del instrumento. Del mismo modo, el análisis de la fiabilidad está centrado en cálculos de coeficientes y la valoración de los ítems según el Alfa de Cronbach a partir de intervalos del coeficiente de los instrumentos que, pueden ser clasificados a partir de 6 rangos27: Inaceptable [0 a 0,50];585 Pobre [0,51 a 0,60]; Débil [0,61 a 0,70]; Aceptable [0,71 a 0,80]; Bueno [0,81 a 0,90]; y Excelente [0,91 a 1]. En concordancia con lo anterior, para la consistencia interna de un cuestionario considera que el valor mínimo satisfactorio para este coeficiente es de 0.7, este valor indica que el cuestionario presenta una fiabilidad aceptable28.
Por lo anterior, todos los resultados de un instrumento de investigación son válidos para explicar el comportamiento y tendencias de una población, el investigador debe buscar alternativas con parámetros estadísticos cuando no existe un criterio para el alfa aceptable y así explicar esta tendencia29. A su vez, si bien los datos de la Tabla 4 son alentadores en cuanto a la posibilidad de tener un instrumento válido para aproximarse a los estilos de vida de esta población en Colombia, aún falta continuar con su aplicación para afinar la medición con una mayor muestra.

Tabla 4, parte A. ítems del instrumento EV-FiPsiEsp.

Tabla 4, parte B. ítems del instrumento EV-FiPsiEsp.

Tabla 4, parte C. ítems del instrumento EV-FiPsiEsp.
15 Erikson E. (1998). O Ciclo de vida completo. Artmed.
16 Molina S. et al. (2020) Estrés percibido y quejas subjetivas de memoria en adultos jóvenes: papel mediador de las funciones ejecutivas. Revista Neurología 67, 84-90.
17 Schmidt V. et al. (2019). Compromiso con el deporte y su relación con el consumo de alcohol en adolescentes y adultos jóvenes. Cuadernos de Psicología del Deporte 19(3), 24-36.
18 Esparza J. (2020). Prosocial behavior as a protective factor against gambling addiction problems in university students. Revista Digital de Investigación en Docencia Universitaria 14(1), e1197.
19 Escobar B. et al. (2019) Estilo de vida promotor de salud y sentido de coherencia en adultos jóvenes universitarios. Hacia Promoción de la Salud 24 (2): 107-122.
20 Joshi A. (2015). Likert Scale: Explored and Explained. British Journal of Applied Science & Technology 7(4), 396-403.
21 De Souza M. et al. (2017). Estilo de vida y factores socioeconómicos en estudiantes de electivas de actividad física y deporte de la Pontificia Universidad Javeriana. Análisis 49(90), 229-243.
22 Gil P. et al. (2016). Actividad física y hábitos relacionados con la salud en los jóvenes: estudio en España. Revista Reflexiones 89(2), 147-161.
23 Sotos M. et al. (2015). Validación de un cuestionario para medir los hábitos de estilo de vida mediterráneos para su aplicación en investigación: índice de estilo de vida mediterráneo (medlife). Nutrición Hospitalaria 32(3), 1153-1163.
24 Grimaldo M. (2015). Construcción de un instrumento sobre estilos de vida saludables en estudiantes universitarios. Revista de Psicología 9(1), 8-20.
25 Gómez C. (2018). Factores psicológicos predictores de estilos de vida saludable. Revista de Salud Pública 20(2), 155-162.
26 Bueno M. et al. (2020). Espiritualidad y estilos de vida. Cuestiones Teológicas 47 (108), 102-118.
27 Kamis C. y Lynch S. (2020). Cronbach\'s Alpha. SAGE.
28 Núñez J. et al. (2016). Coeficiente alfa de Cronbach para medir la fiabilidad de un cuestionario difuso. Culcyt 13(59), 146-156.
29 Barbera J. et al. (2021). Clarity on Cronbach\'s Alpha Use. Journal of Chemical Education 98 (2), 257-258.