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La formación humana a la luz de un estilo de vida espiritual

La formación humana a la luz de un estilo de vida espiritual

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La educación humana se entiende como un proceso integral de desarrollo del ser humano que abarca las dimensiones intelectual, emocional, ética, social y espiritual. En el contexto educativo, este tipo de formación busca no solo la adquisición de conocimientos técnicos o académicos, sino también el crecimiento personal y el cultivo de virtudes, habilidades interpersonales y una mentalidad crítica. A su vez, la formación humana influye en las elecciones de vida y en cómo una persona edifica estilos de vida. Desde una perspectiva existencialista, el estilo de vida hace referencia a la búsqueda de un sentido profundo del ser, que puede incluir una conexión con valores universales, el desarrollo de la paz interior y la comprensión del propósito personal. 

Por ello, un estilo de vida espiritual está intrínsecamente unido a la búsqueda de sentido, propósito y trascendencia en la vida humana. No se trata simplemente de una conexión con la divinidad, sino de conciencia plena de nuestro ser y lugar en el mundo, nuestras relaciones con los demás y nuestra responsabilidad social. Desde este punto de vista, la formación humanista de la Universidad Santo Tomás se vincula con estilos de vida espiritual porque se enriquece a partir de aspectos trascendentales que superan el ámbito del conocimiento académico y lleva a los estudiantes a reflexionar sobre su ser y su vocación en este mundo. La educación humanista contribuye con una visión integral del ser humano y apuesta por el desarrollo de su pensamiento crítico, ético y moral desde una perspectiva no solo intelectual, sino también espiritual. 

Desde esta perspectiva, el estilo de vida espiritual no se entiende únicamente como una práctica religiosa, sino como un proceso de autoconocimiento, conexión con los sentidos de vida, y reconocimiento de la dignidad humana en cada persona. Este enfoque espiritual se orienta hacia una vida auténtica, donde el "ser" prevalece sobre el "tener", permitiendo que las personas desarrollen una mirada crítica y compasiva hacia el mundo, los otros y hacia sí mismos. 

Por ello, desde la formación humanista, esta estrategia pedagógica promueve la exploración de grandes temas de la vida, como la existencia, el amor, la justicia, la libertad, la trascendencia y la solidaridad, que son aspectos fundamentales de la vida espiritual. A su vez, las actividades propuestas pueden propiciar un estilo de vida basado en principios de justicia, equidad y respeto por lo otro y los otros. 

Desde esta dimensión del ser se invita a los estudiantes a reflexionar sobre el sentido de la existencia y a considerarlo desde perspectivas religiosas y espirituales, sin romper el vínculo con las ciencias, la cultura y la responsabilidad social. Además, se promueve la reflexión ética y el apego a una vida en fidelidad a los valores universales de la dignidad humana, la justicia, la paz y el respeto a la diversidad. 


Roberto Alonso Cardona Ospina
Director de Humanidades
Universidad Santo Tomás

La formación humana a la luz de un estilo de vida espiritual

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Estilo de Vida - Espiritual

La formación humana a la luz de un estilo de vida espiritual


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La educación humana se entiende como un proceso integral de desarrollo del ser humano que abarca las dimensiones intelectual, emocional, ética, social y espiritual. En el contexto educativo, este tipo de formación busca no solo la adquisición de conocimientos técnicos o académicos, sino también el crecimiento personal y el cultivo de virtudes, habilidades interpersonales y una mentalidad crítica. A su vez, la formación humana influye en las elecciones de vida y en cómo una persona edifica estilos de vida. Desde una perspectiva existencialista, el estilo de vida hace referencia a la búsqueda de un sentido profundo del ser, que puede incluir una conexión con valores universales, el desarrollo de la paz interior y la comprensión del propósito personal. 

Por ello, un estilo de vida espiritual está intrínsecamente unido a la búsqueda de sentido, propósito y trascendencia en la vida humana. No se trata simplemente de una conexión con la divinidad, sino de conciencia plena de nuestro ser y lugar en el mundo, nuestras relaciones con los demás y nuestra responsabilidad social. Desde este punto de vista, la formación humanista de la Universidad Santo Tomás se vincula con estilos de vida espiritual porque se enriquece a partir de aspectos trascendentales que superan el ámbito del conocimiento académico y lleva a los estudiantes a reflexionar sobre su ser y su vocación en este mundo. La educación humanista contribuye con una visión integral del ser humano y apuesta por el desarrollo de su pensamiento crítico, ético y moral desde una perspectiva no solo intelectual, sino también espiritual. 

Desde esta perspectiva, el estilo de vida espiritual no se entiende únicamente como una práctica religiosa, sino como un proceso de autoconocimiento, conexión con los sentidos de vida, y reconocimiento de la dignidad humana en cada persona. Este enfoque espiritual se orienta hacia una vida auténtica, donde el "ser" prevalece sobre el "tener", permitiendo que las personas desarrollen una mirada crítica y compasiva hacia el mundo, los otros y hacia sí mismos. 

Por ello, desde la formación humanista, esta estrategia pedagógica promueve la exploración de grandes temas de la vida, como la existencia, el amor, la justicia, la libertad, la trascendencia y la solidaridad, que son aspectos fundamentales de la vida espiritual. A su vez, las actividades propuestas pueden propiciar un estilo de vida basado en principios de justicia, equidad y respeto por lo otro y los otros. 

Desde esta dimensión del ser se invita a los estudiantes a reflexionar sobre el sentido de la existencia y a considerarlo desde perspectivas religiosas y espirituales, sin romper el vínculo con las ciencias, la cultura y la responsabilidad social. Además, se promueve la reflexión ética y el apego a una vida en fidelidad a los valores universales de la dignidad humana, la justicia, la paz y el respeto a la diversidad. 


Roberto Alonso Cardona Ospina
Director de Humanidades
Universidad Santo Tomás